
Ya sé que no debería contar esto, antes que nada, quiero decir que NO me siento del todo orgullosa de lo que hice, pero lo tengo que postear, mas a manera de deshaogo que por una verdadera necesidad de publicarlo. No me juzquen, fue un mero "reflejo en son de paz" (Por llamarlo de alguna manera ja ja ja)
Caminaba a eso de las 3 30 de la tarde por la calle paralela a mi calle. Iba al encuentro de un amigo, pa ir a comer y platicar un rato.
Llevo una semana muy rara, como que en general me la he pasado bastante sola, pero al mismo tiempo he estado en contacto con un chingo de gente... Si, eso de que físicamente te pasas todo el día sola, pero el teléfono, los mensajitos, la compu e incluso el correo aéreo, te mantienen en contacto con otros.
El caso es que ahí voy yo por la calle muy feliz, pensando en lo chingón que es caminar con zapatos de tacón
, porque todo el mundo te queda a otra altura... No se, iba concentrada mirando al mundo desde una nueva perspectiva.
Caminaba por la banqueta del lado de de acá, no del de la gasolilnera, me caga pasar por ahí porque no falta el conductor asesino que na mas por llegar antes de acabarse la gotita de la felicidad de la gas, es capaz de atropellarte...
El caso es que tenía que ir con la mirada pendiente al camellón, porque sé que a Leandro le gusta caminar por la pista de cacas de perro, y habíamos quedado en vernos por el camino, en algún punto inexacto.
Ahí voy yo, dando laaargos pasos, con mi par de extra laaargas piernas gracias a esos aaaltos zapatos, cuando se me posa por detrás, cual sombra, un incauto hablando por teléfono,
el muy iluso va narrándome, no es que me esté contando una historia a mi, nooo, va al teléfono describiéndole a no se quién, que va caminando detrás de una chica que... bla, bla, bla.
Uta! Ya se que de buenas a primeras suena a que debí sonrojarme, y pus si, esa fue mi primera acción, (me sonrojo siempre y sin pensarlo, así que no cuenta como un cumplido específicamente, que quede claro), pero luego, en cuestión de segundos, y poniendo bien la atención en lo que este urgido decía, me pregunte automaticamente sobre el porqué de un tipo de hombre, que no puede quedarse callado, o simplemente no incomodar a las mujeres que a su paso pasan? (caminan, se topa, etc. lo que sea, pero me gustó repetir palabras)
Iba yo filosofando sobre esto, ya apunto de divagar hacia temas como el machismo, la necesidad animal del hombre urbano por manifestar su virilidad a diestra y siniestra y además por tantísimos otros puntos de la intimidad violada de miles de formas distintas y clavadeses de ese calibre, cuandoooo...
El muy tarado, ambicioso de sus conversaciones telefónicas en publico, le dice a su interlocutor
Yo, que iba en este nivel mas arriba de lo que suelo ir, de pronto me senti como cubierta por un rayo de poder extra luminoso ja , y ofendida, y vengadora y, y, y... Madres! Que sin pensarlo le di un puñetazo en donde cayera, porque ni tiempo me dio de medir pa donde, cuando ya había soltado el golpe.
Chale, no soy de las personas que arregla las cosas a golpes, juro que creo en el poder de la palabra como defensa mas que basta para cualquier tipo de situación, pero esta ves...
No pude mas que golpearlo y mirarlo con reproche, justo afuera de un taller mecánico, así que todos vieron, y pa colmo, del otro lado de la calle hay un restaurante orgánico de esos que a la hora de comer se llenan de gente que habla de bondad, amor, y un mundo sano, mucha yoga, practicas anti estres y... di un show!
El ahora víctima, se refugió en el taller mecánico, y yo, me seguí por mi camino tan tranquila, como si nada hubiera pasado.
Una calle mas adelante, me revisé la mano, y vi que no estaba ni muy enrojecida, además, sé que le di un mal golpe, así que el resultado no fue nada que lo hubiese podido lastimar, pero dentro de mi, algo quedó tranquilo. Me sentí libre.
No creo volver a repetir un innecesario incidente como este nunca mas, o al menos no a la primer predicación, pero confío en que lo de hoy, quedó como una enseñanza social al respeto entre transeúntes.
Y comí con mi amigo y pasé una agradable tarde viendo material calificado aun sin editar y platicando con una serie de desconosidos casuales. Luego regresé a mi casa, ya sin prestar atención de camino a nadie a mi paso y, al llegar a la "esquina verde", antes de cruzar la calle y pasar frente al taller mecánico otra ves, un rayo
frío me guió a que me diera la vuelta y tomara mi calle dos cuadras mas abajo de mi casa.
Algún pudor tardío se apoderó de mi, y sonrojada, cambie mi ruta.
Por qué un hombre puede hacerte sentir pésimo a media calle a cualquier hora del día vestida como sea, y en cambio una no puede defenderse sin sentirse la reina de los brutos cavernarios?
Aggght! Entre que tengo ganas de ir a buscar al "narradorsito" y pedirle una disculpa, y me debato por mas bien darle una cátedra sobre el respeto al prójimo.
Se que no haré ninguna de las dos cosas, no me fijé ni en su cara y en este momento, ya son mas mis ganas de ver que plan para esta noche, que recordar incómodos sucesos.
Caminaba a eso de las 3 30 de la tarde por la calle paralela a mi calle. Iba al encuentro de un amigo, pa ir a comer y platicar un rato.
Llevo una semana muy rara, como que en general me la he pasado bastante sola, pero al mismo tiempo he estado en contacto con un chingo de gente... Si, eso de que físicamente te pasas todo el día sola, pero el teléfono, los mensajitos, la compu e incluso el correo aéreo, te mantienen en contacto con otros.
El caso es que ahí voy yo por la calle muy feliz, pensando en lo chingón que es caminar con zapatos de tacón

Caminaba por la banqueta del lado de de acá, no del de la gasolilnera, me caga pasar por ahí porque no falta el conductor asesino que na mas por llegar antes de acabarse la gotita de la felicidad de la gas, es capaz de atropellarte...

Ahí voy yo, dando laaargos pasos, con mi par de extra laaargas piernas gracias a esos aaaltos zapatos, cuando se me posa por detrás, cual sombra, un incauto hablando por teléfono,

Uta! Ya se que de buenas a primeras suena a que debí sonrojarme, y pus si, esa fue mi primera acción, (me sonrojo siempre y sin pensarlo, así que no cuenta como un cumplido específicamente, que quede claro), pero luego, en cuestión de segundos, y poniendo bien la atención en lo que este urgido decía, me pregunte automaticamente sobre el porqué de un tipo de hombre, que no puede quedarse callado, o simplemente no incomodar a las mujeres que a su paso pasan? (caminan, se topa, etc. lo que sea, pero me gustó repetir palabras)
Iba yo filosofando sobre esto, ya apunto de divagar hacia temas como el machismo, la necesidad animal del hombre urbano por manifestar su virilidad a diestra y siniestra y además por tantísimos otros puntos de la intimidad violada de miles de formas distintas y clavadeses de ese calibre, cuandoooo...
El muy tarado, ambicioso de sus conversaciones telefónicas en publico, le dice a su interlocutor
- Espérate! Ahorita me adelanto y te digo como esta de enfrente y de su cara!-
Pobre guey!Yo, que iba en este nivel mas arriba de lo que suelo ir, de pronto me senti como cubierta por un rayo de poder extra luminoso ja , y ofendida, y vengadora y, y, y... Madres! Que sin pensarlo le di un puñetazo en donde cayera, porque ni tiempo me dio de medir pa donde, cuando ya había soltado el golpe.

Chale, no soy de las personas que arregla las cosas a golpes, juro que creo en el poder de la palabra como defensa mas que basta para cualquier tipo de situación, pero esta ves...
No pude mas que golpearlo y mirarlo con reproche, justo afuera de un taller mecánico, así que todos vieron, y pa colmo, del otro lado de la calle hay un restaurante orgánico de esos que a la hora de comer se llenan de gente que habla de bondad, amor, y un mundo sano, mucha yoga, practicas anti estres y... di un show!
El ahora víctima, se refugió en el taller mecánico, y yo, me seguí por mi camino tan tranquila, como si nada hubiera pasado.
Una calle mas adelante, me revisé la mano, y vi que no estaba ni muy enrojecida, además, sé que le di un mal golpe, así que el resultado no fue nada que lo hubiese podido lastimar, pero dentro de mi, algo quedó tranquilo. Me sentí libre.
No creo volver a repetir un innecesario incidente como este nunca mas, o al menos no a la primer predicación, pero confío en que lo de hoy, quedó como una enseñanza social al respeto entre transeúntes.
Y comí con mi amigo y pasé una agradable tarde viendo material calificado aun sin editar y platicando con una serie de desconosidos casuales. Luego regresé a mi casa, ya sin prestar atención de camino a nadie a mi paso y, al llegar a la "esquina verde", antes de cruzar la calle y pasar frente al taller mecánico otra ves, un rayo

Algún pudor tardío se apoderó de mi, y sonrojada, cambie mi ruta.
Por qué un hombre puede hacerte sentir pésimo a media calle a cualquier hora del día vestida como sea, y en cambio una no puede defenderse sin sentirse la reina de los brutos cavernarios?
Aggght! Entre que tengo ganas de ir a buscar al "narradorsito" y pedirle una disculpa, y me debato por mas bien darle una cátedra sobre el respeto al prójimo.
Se que no haré ninguna de las dos cosas, no me fijé ni en su cara y en este momento, ya son mas mis ganas de ver que plan para esta noche, que recordar incómodos sucesos.
Todo fue tan rápido.