27.2.09

Un epitafio de este momento... y nada mas que eso

Hoy es uno de esos días en que el vestirme de negro se sale de mi habitual comportamiento güevón, por buscar que ponerme que combine con otro qué.
Hoy si me cae que mi negrura es simbólico luto, más que mi habitual estilo de vestir.
Hoy conoceré a ese último eslabón de la cadena de este año. Es como entrar a la habitación y toparte a tu pareja con la amante montada sobre tus propias sábanas, sobre tu cama.
No es para tanto y neta no es un drama. Peor si de vez en cuando uno sanamente debe admitir que el buche se llena de ahogo, de tristeza de “eso”, y hoy es uno de esos días.
Con esta última pieza que corta el cordón umbilical de una antigua vida, igual de pasajera que todas las demás, las de antes, y que probablemente que muchas otras que están por venir. Hoy se entierra ese enorme cadáver exquisito, construido de imaginaciones y de dobleces que este último año se fueron generando.
Ahora sí que nomás queda decir adiós a todo eso que alguna vez me hizo sonreír, soñar y despertar con menos frío, más angustias y un abrazo. Adiós a mi propio miedo a mi falta de talento, adiós a todo eso que marcó una vida adulta, no muy independiente, pero si por muchos lados sorprendente.
Es rarísimo esta cosa de sentir alegría muy cabrona porque algo por fin llegó a su meta, peor al mismo tiempo y por la misma razón, sentir una tristeza profunda y que parece infinita, aunque después de un hondo respiro, la verdad es que se sabe que si que es finita… y que su fin, está llegando.
En fin, no sé ni por qué quería poner este epitafio, pero me sonó prudente en el espacio ese, del uno para el uno.
Mañana amaneceré definitivamente en otra vida.
Y pronto, se que volveré a sonreír como la verdad casi nunca he dejado de hacerlo.

23.2.09

URGE URGE ÚRGEME

Me urge que se me faciliten 3 y sólo 3 Tafiles

Si alguien tiene acceso a semejantes pastillas... y neta quiere que el mundo esté mejor... no sean malitos y háganme la donación!!!
De veras de veritas que sí los necesito de manera encarecida.

3 y sólo 3
Tafiiiiiiiiiiiiiiiiiiiil!!!!

Del domingo por la noche

Ahora que me empiezan a gustar los domingos por la noche, creo que es momento de volverme a preocupar.
Cómo es posible que le esté agarrando el gusto a lo que más odio desde pequeña?
¡Chale!
Pero no puedo negar que una de las virtudes de los domingos por la noche, es justo que no hay absolutamente NADA que hacer, y es justo por eso, que comienzo a cogerles el gustito, con un nuevo plan que sólo se puede hacer los domingos por la noche… porque es ese momento de la semana en que de plano no hay nada que hacer.
Que bruto, qué creativo se puede poner uno cuando no tiene nada que hacer, eh!
La verdad es que amo esa incertidumbre de que cualquier cosa puede pasar. Pero nada muy eterno, porque a la mañana siguiente, haya sido lo que haya sido la noche del domingo, igual te tienes que para a trabajar.
¡Vaya mierda!
Anoche me hice de un scanner e impresora, después cené una de esas comilonas monumentales, jugué varios partidos de tenis (en el wii, obvio) y luego de tratar de dormir sin mucho éxito, me vi una película enterita mmm.
La noche del domingo anterior me invitaron al cine, pero como las salas estaban a un costado de un supermercado, aproveché para hacer la compra de la semana antes de ver animación, después todavía hubo tiempo para un té y hasta para una buena sesión de cosquillas… Todo esto terminó además, en una serie de buenas conclusiones tomadas ya el lunes por la mañana. Pero puras cosas que no dejaron de asentar mi nuevo sentimiento sobre lo buenos que ahora pueden ser los domingos por la noche.
Podría irme así, de atrás pa más atrás, de domingo en domingo. Hace tres domingos estaba en una ciudad congelada, llamada Madrid, bebiendo fantas de limón para pasar toneladas de patatas bravas, croquetas y boquerones en vinagre, mientras veía a otros amigos comer unas crocantes orejitas fritas (bduajjjjj!). Y reíamos y nos criticábamos y obvio profundizábamos sobre tan extenso tema como lo es el del clima!
Y así, la verdad es que los últimos domingos de mi vida, casi todos los de este año, debo mencionar, han tenido su toque nocturno, que saca de contexto a todo ese odio acumulado por una vida, a tan ineludibles horas de un fin de semana.
Será que siempre odié el domingo por la noche, porque pasan la Hora Nacional, cortando así, incluso la programación cuasivariada de la radio?
Pues no lo sé, pero si me queda claro que este año, quedará marcado en mi memoria, como el año en el que le he perdido el asco a los domingos por la noche.
Lo que si que me preocupa, es que ahora que me gustan, que otro momento de la semana será el que categóricamente voy a tener que odiar?
Y de una vez aclaro, no me haré enemiga acérrima de los lunes “am”, porque para ese club, ya están saturadas las inscripciones.
Acaso odiaré los miércoles por la tarde, que es cuando se puede ir al cine más barato?
Pero yo trabajando siempre ese día salgo tan madreada que lo último que se me antoja es irme a meter al cine… U odiaré los jueves por la noche, ya que me angustia no salir de fiesta esa noche, o peor aún, que tal que de ahora en adelante me hago ferviente odiadora a los martes a la hora de la comida?... a no, no puedo, es mi día de comer en el mercado, y esas pinches flautas de papa con queso, verdaderamente me hacen sonreír.
En fin, creo que estoy en drogas, pero que pronto encontraré un bonito horario de la semana que sea digno para ser odiado por mi persona, en de mientras… ya me siento más tranquila de no odiar los domingos por la noche, un rito añejo y ya incluso hasta un poco
“sinsentido”.

16.2.09

Historia Radicalmente Concentrada De La Era Postindustrial

Cuando fueron presentados, él hizo un comentario ingenioso porque quería caer bien. Ella soltó una risotada estrepitosa porque quería caer bien. Luego los dos cogieron sus coches y se fueron solos a sus casas, mirando fijamente la carretera, con la misma mueca en la cara.
Al hombre que los había presentado no le caía demasiado bien ninguno de los dos, pero fingía que sí porque le preocupaba mucho tener buenas relaciones con todo el mundo. Después de todo, nunca se sabe, ¿verad que no? ¿Verdad? ¿Verad?
Cuento de DAVID FOSTER WALLACE

15.2.09