24.6.09

"Café con piernas"

A mi abuelo le dio por morirse ayer. Se rumora que estaba ya muy amolado y que esto le podía pasar en cualquier momento. Pero evidentemente eso, eran cosas que sabían los que estaban a su alrededor. Yo no pertenezco a ese grupo, siempre estuve lejos. Sólo lo conocí en vacaciones, y evidentemente yendo a visitarlo. Nunca le pude mostrar mi juego favorito del parque, o llevarlo a comer unos pastores con harta salsa, evidentemente se murió sin haber paseado por el 2do piso del Periférico (uno de mis recorridos favoritos).

Está cabrón como la muerte nos hace llorar, nos produce sentimientos de dolor, de expectación, de incertidumbre y de miedo a lo que va después de esto que conocemos vida.

Con este abuelo pasan sentimientos raros, porque la neta es que aunque nunca estuvo presente, siempre lo estuvo! Ya que mi mamá es una fanática de él, y siempre nos contaba anécdotas que lo engrandecían. Entonces, como buen héroe, era inalcanzable pero admirado.

Muy raro

No sé qué tan legítimo sea llamar abuelo a un señor que nunca se enteró que tenía nietos si no los tenía enfrente. Por lo tanto, yo nunca fui su nieta. Ese fue un trauma de vida, pero que ya hace algunos años logré asumir y resolver, disolviendo así, el dolor que me causaba el no existir para este tan importante personaje de las historias de mi vida.

Hace un par de semanas, justo en miércoles, tuve la suerte que de churro cuando llegué por la noche a casa, mi familia de allá estaba conectada y en pleno festejo, así que gracias a una cámara de video pude verlo “en vivo”, y no quedarme con la última imagen antes de esa, que tengo de él, que es muy cagada… pero no deja de ser embarazosa (para él) y por la que me quedé con un par de calcetines suyos, ya que si no, iba a tener que viajar con los pies mojados.

En fin, me siento totalmente ridícula de sentir esta pena profunda por alguien que apenas conocí, aunque por otro lado es que me educaron toda la vida bajo el firme juramento que amar y respetar a toda mi familia (los conociera mucho poquito o nada, en vivo y en directo o de a puras habladas, fueran creyentes de cosas que yo ni madres, o aunque no creyeran en verdades absolutas a las que yo sostengo mi vida). Pero no niego que, dentro de todo, lo que más pena me da, es que mi mamá se quedó sin papá. Y eso SI suena culero, ¿a poco no? Neta lo siento jefa, sabes que me encantaría qu elo hubieras disfrutado todo el tiempo, pero ora si que, qué te digo?, entre Pinochet y lo caro de lso pasaje sy lo lejos que se puso Chile del resto del mapa geográfico, pues nada más me da tranquilidad saber que estos últimos años, si lo tuviste mucho más para tí, y espero que ese sea el sentimiento que te quede, y no el de los 80s.

Desde que tengo uso de razón, cada vez que se terminaban las vacaciones, al momento de pasar a la aduana para volver a casa, había que despedirse de los abuelos con un fuerte abrazo, “porque nunca se sabía si esa era la última vez que los veríamos”. ¡Chíngate esa! cuando tienes 4, 5, 8 o 12 años.
Es fuerte la verdad.
Pero varios lustros más tarde, ya uno está más que curtido al pensar en la muerte del abuelo, y creo que es justo por eso, porque llevaba ya varios años haciéndome a la idea de que ahora si “la hora” les estaba por llegar, que me sorprende tener los ojos hinchados y esas ganas de meterme a la cama a dormir sin pensar en nada más.
Creo que hoy es uno de esos días en que, como diría Albert Pla: “Añoro lo que nunca conocí” jejeje

Fueron 30 años de ser extraños, pero también 30 años de ser parientes. Además al Don, le había dado por nacer 60 años menos un día antes que yo, dato estúpido, pero que igual siempre me causó ilusión. Y de hecho admito, que la gente que conozco del 4 de octubre, me da confianza per sé, y ahora que lo pienso, na más conozco hombres que nacieron el 4 de octubre… si algún día enloquezco (ya clínicamente) seguro pensaré que todos tienen parte del espíritu de mi abuelo. Ja ja ja
Ya sé, ese es ya de por sí, comentario de loca!

A lo largo de mi vida no ha habido muchos muertos. Pero siempre que alguien que conozco muere, lo primero que pienso después de toda la parte típica de que no haya muerto con dolor y esas cosas, es que: ¡Por favor NO se me vaya a aparecer como fantasma!

Uta!

Es que vieran lo cobarde que soy!

En fin, tooooodo el choro anterior, es más bien como para rendirle un homenaje, porque de lo poco que lo conocí, una cosa que me quedó muy marcada más allá de que odiaba el color verde (algo que evidentemente no heredé), y que era un maniático de las herramientas (algo que si qué heredé), es que cuando salía del trabajo, se iba a tomar un café a uno de esos lugares que en Santiago se llaman “Café con piernas”.

No tengo idea si lo hacía siempre, o sólo de vez en cuando. Pero lo que sí, es que una vez cuando tenía como 6 años, fuimos mi mamá y yo a buscarlo al trabajo y luego nos llevó a uno de esos lugares… creo que me sigo riendo de la explicación. Resulta que en esos cafés, las señoritas que atienden usan unas faldas tan pequeñas, que por debajo de las mesas solo se ven piernas, y es por eso que la gente va al “café con piernas”.

Creo que después de aquella visita, hice que me invitara a uno de esos lugares cada vez que lo visité, y en el último viaje, aunque no fui con él, entré igual a uno, con mi hermana y mi mamá, para contarle la historia a mi hermana, y reírnos las 3, de esta especie de chiste provinciano y mocho, pero que en realidad es una joya de la cultura chilena.

En fin, ojalá que el abuelo esté en el lugar que imaginó que iría cuando ya no viviera en este mundo, y de paso espero, que donde quiera que sea ese lugar, le sirvan unas botanitas, unos taquitos de pastor y que de menos se eche un partido donde ganen los Pumas (aunque él ni sepa que existe semejante religión).

5 comentarios:

  1. qué bonito post, me gusto mucho, creo que porque el 1 de septiembre de este año, mi abuelo cumple un año que falleció.
    Yo me sentí peor que tú, porque al contrario, yo sí conviví con él mucho, pero de pequeña, fuimos a tantos lugares y tantas anécdotas y un día no sé qué pasó
    ah sí, crecí y no sé que maldad me invadió, o problemas familiares?
    me he dado cuenta de que yo si reprimo bien cabrón las cosas, hay lagunas mentales en mí, entonces, no recuerdo, cómo, cuándo o por qué, deje de ver seguido a mi abuelo.
    Sé que sin duda fue peor cuando se separaron mis padres y de repente un día, el abuello se había ido.
    No pude llorar bien, me sentía avergonzada y como sin derecho de llorarle, un día en una borrachera lo saqué todo y aún así luego me dio pena.
    Yo también espero que mi abuelo esté en un lugar bien chevere echándose unas buenas cubas y cantando, como le gustaba :)

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  2. Ya lo dijeron arriba pero lo digo mejor también: que bonito, pero que bonito post. Seguro que tu abuelo lo leyó completito como yo y no dejó de sonreir. Estaría padre que alguien escrbiera algo así el día que me muera... no sé, me dejó esa tristeza feliz - o esa felicidad triste -

    Esta es una de esas ocasiones en que no sé qué decir y me siento taaaan pendeja.

    En fin, un abrazo.

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  4. Mariaaaa esta increible este post!
    Encontre tu blog por medio del blog de Anna y desde hace unas cuantas horas soy tu fan number one.
    Te mando un beso enorme y que chido que andes por aqui.
    Larga vida para ti y dulces sueños a tu abuelo...
    Heidi
    escribeme a lutin77@hotmail.com

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  5. La verdad es que como todos tus lectores, esta relindo tu post.

    Yo también fui una conocida-desconocida para mi abuelo, que se murió hace más de 10 años. Es triste aunque no le encuentres explicación y te sientas un tanto ridícula, el café con piernas era parte de los dos.

    La sangre es la sangres sin duda. El dolor crea la empatía más sincera creo yo.

    Te mando un gran abrazo y abraza mucho a tu madre.

    Besos muchos!

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