
Después de aplicar la famosísima de:
“Llevo un mes, con el mismo pantalón ¿Y qué?, llevo un mes, sin dinero para el reventón…”
Mi mente ya solo puede concentrarse en que mañana será sábado y que pase lo que pase, será día de lavado.
Siempre he tenido curiosidad por ver el color del que sale el agua de la lavadora luego de meter una carga choncha de ropita de la niña.
Pero en fin, se que una ves que se cubre el ciclo de lavado, toda mi ropa sale limpia, porque la pura verdad es que si hay algo pa lo que na mas no soy nada ecologista, es para eso de los detergentes.
“Llevo un mes, con el mismo pantalón ¿Y qué?, llevo un mes, sin dinero para el reventón…”
Mi mente ya solo puede concentrarse en que mañana será sábado y que pase lo que pase, será día de lavado.
Siempre he tenido curiosidad por ver el color del que sale el agua de la lavadora luego de meter una carga choncha de ropita de la niña.
Pero en fin, se que una ves que se cubre el ciclo de lavado, toda mi ropa sale limpia, porque la pura verdad es que si hay algo pa lo que na mas no soy nada ecologista, es para eso de los detergentes.
Si, si, ya se que son una puta mierda y que hacen caca al ecosistema acuático de los ríos donde esta agua desembocan, y luego eso llega al mar y… ¿Ya he hablado alguna vez de la fobia que le tengo a los tiburones, ballenas y hasta delfines? 
Pues si, cada que meto ropa, así sea del grupo de las cosas meramente blancas, como de las de colores varios o bien, las oscuritas carinegras o directamente negras, además de merlas con una buena dosis de detergente alto en espuma, especializado en su color y tipo de ropa, le pongo doble carga de suavizante (me deprimen las toallas secas y tiesas) y un par de tapitas de ese quitamanchas que huele como a amoniaco. Además de poner un par de tapitas de ese quitamanchas con olor a amoniaco.
Mmmm!
Me encanta el olor que queda en el cuarto donde se seca la ropa, queda como una espesa bruma de olor a eso que en los comerciales llaman “limpio” y que no es más que la viva mezcla de todos los olores falsos de todas las cosas que le acabo de meter a la lavadora.
Soy incapaz de poner a secar al sol directo la ropa, según una teoría elucubrada hace miles de años en mi cabecita, el sol deja un olor extraño en la ropa y no, n ama son me gusta, además de que también (bajo esta misma teoría), el sol nulifica todos los poderes del suavizante… y entonces da lo mismo haber invertido tanto tiempo y tanta madre de productos, pa que todo quede como lijita!
No sé, se nota que anhelo esa sensación de ropa limpia. Tengo ya un catálogo de posible salvadoras, y aun estoy en la disyuntiva de si esta vez me haré o no con una que además tenga incorporada la secadora… na mas para las sábanas y las toallas, que el resto de las cosas se encogen y me pone de pésimo humor!
Parte del destierro es la pérdida de los olores. Aunque es absurdo pensar que tus olores, son perfumes fabricados en laboratorios de cosmética de detergentes.
Ou, ou!
Creo que en esta nueva etapa de lavado, deberé ser mas “valiente” y atreverme a usar nuevos detergentes y nuevos olores en ellos, aventurarme en otras marcas que no sean las de siempre, y quien quieta, y hasta encontrar otras formas de lavado y de poder llegar, mentalmente a esa misma sensación de ropa limpia que hoy, tanto anhelo.

Pues si, cada que meto ropa, así sea del grupo de las cosas meramente blancas, como de las de colores varios o bien, las oscuritas carinegras o directamente negras, además de merlas con una buena dosis de detergente alto en espuma, especializado en su color y tipo de ropa, le pongo doble carga de suavizante (me deprimen las toallas secas y tiesas) y un par de tapitas de ese quitamanchas que huele como a amoniaco. Además de poner un par de tapitas de ese quitamanchas con olor a amoniaco.
Mmmm!
Me encanta el olor que queda en el cuarto donde se seca la ropa, queda como una espesa bruma de olor a eso que en los comerciales llaman “limpio” y que no es más que la viva mezcla de todos los olores falsos de todas las cosas que le acabo de meter a la lavadora.
Soy incapaz de poner a secar al sol directo la ropa, según una teoría elucubrada hace miles de años en mi cabecita, el sol deja un olor extraño en la ropa y no, n ama son me gusta, además de que también (bajo esta misma teoría), el sol nulifica todos los poderes del suavizante… y entonces da lo mismo haber invertido tanto tiempo y tanta madre de productos, pa que todo quede como lijita!

No sé, se nota que anhelo esa sensación de ropa limpia. Tengo ya un catálogo de posible salvadoras, y aun estoy en la disyuntiva de si esta vez me haré o no con una que además tenga incorporada la secadora… na mas para las sábanas y las toallas, que el resto de las cosas se encogen y me pone de pésimo humor!
Parte del destierro es la pérdida de los olores. Aunque es absurdo pensar que tus olores, son perfumes fabricados en laboratorios de cosmética de detergentes.
Ou, ou!
Creo que en esta nueva etapa de lavado, deberé ser mas “valiente” y atreverme a usar nuevos detergentes y nuevos olores en ellos, aventurarme en otras marcas que no sean las de siempre, y quien quieta, y hasta encontrar otras formas de lavado y de poder llegar, mentalmente a esa misma sensación de ropa limpia que hoy, tanto anhelo.
